"Love [el archivo] y venceremos": una mirada a Rini Templeton
Unas manos con guantes toman una caja del anaquel, sacan una libreta e inician el recorrido por sus páginas. Ojean y hojean la elocuencia de los trazos. Un apunte y luego otro, a veces con algún enunciado, a veces una hoja en blanco. Un rostro, un puño alzado, un grupo de personas, una pancarta. Un encuentro con Rini Templeton, con el acervo de su vida, de lo vivido en colectivo, se conserva en las setenta y seis libretas que integran el Fondo Rini Templeton del Centro de Documentación Arkheia, el cual celebró su conformación con la exposición “Rini Templeton. Apuntes”, curada por las historiadoras del arte Elva Peniche y Cristine Adler en el Museo Universitario Arte Contemporáneo y abierta hasta el 8 de febrero de 2026 (fig. 1).

Figura 1. Rini Templeton, “Apuntes”, Cuaderno 4: CLETA 76 (1976). Plumón sobre papel. Fondo Rini Templeton, Centro de Documentación Arkheia, Museo Universitario Arte Contemporáneo (Dirección General de Artes Visuales-Universidad Nacional Autónoma de México).
Rini Templeton (Búfalo, 1935–Ciudad de México, 1986) fue una artista gráfica militante que acompañó –con su cuerpo, acciones y diseños– organizaciones políticas y sociales en México, el sur de Estados Unidos, Cuba y Nicaragua. Templeton, al mismo tiempo que participó con el Ministerio de Cultura de la Revolución Sandinista y preparó imágenes en solidaridad con Chile luego del golpe de Estado, se opuso al intervencionismo norteamericano en Centroamérica y el Caribe; además, retrató la lucha por la tierra en distintas zonas de México, así como las protestas del magisterio, de los mineros, de los sindicatos universitarios, y muchas otras luchas campesinas y ciudadanas, mexicanas y norteamericanas. Producía y enseñaba con sus imágenes (fig. 2).

Figura 2. Rini Templeton, “SITUAM en lucha”, Cuaderno 45: 83 Huelgas (1983). Plumón, tinta china y corrector sobre papel. Fondo Rini Templeton, Centro de Documentación Arkheia, Museo Universitario Arte Contemporáneo (Dirección General de Artes Visuales-Universidad Nacional Autónoma de México).
Sus libretas llenas de apuntes son producto de la experiencia vital y acompañaron a la artista en sus viajes. Luego de su fallecimiento, Gerardo Mendiola –amigo suyo– las encontró en su cuarto y prometió resguardarlas; de ahí que llegaron a encontrarse bajo la custodia del Comité 68 Pro-Libertades Democráticas. Gracias a todas las gestiones de los curadores e investigadores Diego Flores Magón y Sol Henaro, esto cambió, y los miembros del Comité decidieron en asamblea donar aquel acervo a la UNAM. Esta donación logró consolidarse con la firma de Corinne Field, sobrina de Templeton, con lo que se aseguró su integración a las colecciones documentales del MUAC y, por lo tanto, al patrimonio universitario.
Desde hace un tiempo se critica la manera en que el archivo está sujeto tanto a los intereses políticos como a los poderes económicos y culturales de quienes, desde la hegemonía, hacen uso de la memoria. El “mal, furor, fiebre o impulso de archivo” demanda operaciones críticas que reconozcan su mediación por el lenguaje, la escritura y, en este caso, también por la curaduría;[2] una disciplina que hace del museo –y del archivo en el museo– un espacio de investigación y producción a través del proceso de difusión del conocimiento. Para este caso se puede seguir lo propuesto por la crítica cultural Kate Eichhorn y pensar no sólo en las mujeres como objeto del archivo, sino en las mujeres como agentas, como trabajadoras de la cultura que están haciendo prácticas de archivo.[3]
El Centro de Documentación Arkheia del MUAC es el lugar en que Peniche y Adler han configurado un acercamiento feminista al fondo de Rini Templeton, tratando de conservar las huellas de sus experiencias vividas, pensándolas en relación. Ellas respetaron el modo en que la artista clasificó las libretas (año, lugar y tema), así como su iniciativa de colaboración con y para las personas, por lo que han formado vínculos con otros sitios en los que se conservan archivos suyos, como la Universidad de California Santa Bárbara.[4] De este modo, la sensibilidad hacia los objetos dictó el método de trabajo de estas agudas especialistas. Su aproximación al archivo ofreció una visión polifacética de las trayectorias de Rini, produciendo presente al mostrarse como investigación en proceso y en colectivo.
Rini Templeton, figura misteriosa: todos aquellos que pudieron conocerla compartieron un momento con ella, una lucha, una canción. Son estas personas quienes, desde distintos lugares, han dado cuenta de su historia, sus viajes y sus encuentros. En todas las exposiciones de su obra se observa que fue una artista comunitaria cuya memoria también se conserva en comunidad (fig. 3). Esto último es importante porque perfila la tarea de archivar como un proceso de gestión colectiva de la memoria que se emprende desde distintas latitudes. Ya sea en exposiciones realizadas en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (2011), la Galería José María Velasco (2016), la Casa de El Hijo del Ahuizote (2019) o el MUAC (2025-2026), todos sus amigos –personas, revistas, fundaciones e instituciones– siempre están presentes.

Figura 3. Rini Templeton, Cuaderno 21: BIG MT. + SNM 80 (1980). Plumón y tinta china sobre papel. Fondo Rini Templeton, Centro de Documentación Arkheia, Museo Universitario Arte Contemporáneo (Dirección General de Artes Visuales, Universidad Nacional Autónoma de México).
Una fuente importante para el estudio de Templeton es el libro bilingüe Donde hay vida hay lucha. El arte de Rini Templeton, que además de ser una primera compilación y un registro de su trabajo de 1961 a 1986, cuenta con un prólogo de su amigo el periodista John Nichols y con los testimonios de cincuenta personas; estos textos, en conjunto, construyen una suerte de biografía polifónica y panorámica de la artista. En una carta, tras ser cuestionada directamente sobre su vida, ella respondió: “¿Quieres saber más de mí, de mi corazón? ¿Qué decir? Supongo que he intimado con multitud de personas, en la plática, en el cuerpo, trabajando cerca en cosas, compartiendo el verdadero sentido de la vida y el arte”.[5] Su recuerdo y su archivo son al mismo tiempo la red de afectos que los configuran.
Las libretas conjuntan palabras con imágenes, notas con dibujos: hacen una conjunción de lo visual y lo textual. Son apuntes de líneas gruesas y sencillas que simplifican las formas y construyen imágenes que retratan gestos, personalidades, momentos y experiencias. Son un vínculo con la experiencia y la memoria. Un lugar de experimentación (fig. 4). Constituyen un espacio privado que se habita a través del trazo; y en ese sentido, el acercamiento a ellas como archivo implica mostrar las costuras, las correcciones y los tachones como huella del proceso: lápiz, plumón y fotocopia.

Figura 4. Rini Templeton, Cuaderno 53: 13-III-84 y SLP-VII-84 (1984). Plumón sobre papel. Fondo Rini Templeton, Centro de Documentación Arkheia, Museo Universitario Arte Contemporáneo (Dirección General de Artes Visuales, Universidad Nacional Autónoma de México).
La historiadora y escritora Cristina Rivera Garza ha abordado en distintos textos la necesidad de partir de la desapropiación de los archivos en las investigaciones, pues éstas conllevan un proceso que implica trabajar “de cerca con las capas de experiencia que otros han dejado tras de sí o que traen consigo en un mundo en que intervenimos juntos”.[6] Se trata, pues, de reconocer las tradiciones, las lecturas y los registros que se habitan al acercarnos a los archivos.
“A / ver / vida / ida / vuelta / puente voy / puente / soy vida” es la frase que acompaña un autorretrato de Rini identificado por las curadoras Peniche y Adler. Esta autodefinición como “puente” entre lugares, entre personas, es posible pensarla también, a la luz de su archivo, como un enlace entre su experiencia vital y su registro en cuanto modo de permanencia. Su gráfica, que acompañó movimientos sociales, así como luchas sindicales, obreras y campesinas, muestra una perspectiva situada de aquella época de la izquierda latinoamericana (fig. 5). Sus minutas dibujadas, de carácter documental, se configuran como una herramienta de difusión que cuestiona el aura de la originalidad y la unicidad. En el momento en que las dibujaba sobre el papel podían ser fotocopiadas y apropiadas por quienes las solicitaran. Eran para todos. Llama la atención su participación en la revista Punto Crítico, una publicación de análisis político organizada en su mayoría por activistas presos del movimiento estudiantil de 1968, pues ello hizo que las imágenes, los encabezados y las viñetas de la artista también formaran parte del debate político desde la puesta en página y la lectura iconotextual.

Figura 5. Rini Templeton, "Aumento salarial", Cuaderno 39: 82-83 Huelgas (1982-1983). Plumón y tinta china sobre papel. Fondo Rini Templeton, Centro de Documentación Arkheia, Museo Universitario Arte Contemporáneo (Dirección General de Artes Visuales, Universidad Nacional Autónoma de México).
En esta época de cuestionamiento de los grupos artísticos y sus redes de colaboración, debemos pensar en una artista viajera como Rini Templeton, quien creía en el poder de lo colectivo, participó con todos y, al mismo tiempo, se mantuvo como agente libre. Estas colaboraciones se observan en sus talleres para aprender a utilizar la fotocopiadora para experimentaciones gráficas y en sus diálogos con los miembros de Germinal; y de igual modo, en el intercambio continuo con Alberto Híjar y el Taller de Arte e Ideología; con los grupos SUMA, MIRA y Proceso Pentágono, con los editores de El Corno Emplumado y con el Frente Mexicano de Grupos Trabajadores de la Cultura, entre muchos otros.
En ese sentido destaca su Folleto de folletos, un instructivo volante y reproducible con “7 pasos para preparar los impresos y 5 anexos contra la desesperación”, donde hace explícito su interés en apoyar y acompañar a los colectivos en el diseño de sus propios impresos. Este folleto-manual era la puesta en práctica de sus enseñanzas sobre cómo hacer e imprimir una publicación, cómo organizar un archivo gráfico y cómo circularlo con ayuda de la fotocopiadora. Quizás esta pieza muestra con mayor intensidad el papel y el poder de las imágenes en el activismo, su tarea pedagógica.[7]
Gracias a esta técnica de impresión rápida se podían generar publicaciones, volantes y folletos aprovechando la superposición de imágenes que hacía posible el escaneo, lo cual permitía generar capas y texturas para la puesta en página. El xerox-art impulsado por Templeton tenía un carácter democratizador, asociado a la apropiación de los medios de producción y a la generación de impresos autogestivos. Esto incidió también en los modos de circulación de las imágenes, que al margen de los circuitos artísticos tradicionales, se insertaron en las actividades cotidianas de propaganda de todas las organizaciones sociales. Este folleto hace evidente el valor de la gráfica como herramienta, como proceso de enseñanza colectiva cuyo objetivo era denunciar, alzar la voz contra las injusticias y, al mismo tiempo, impulsar la construcción de un arte popular desde el cuestionamiento de la propiedad y el impulso a la copia y, por ende, de las políticas de la memoria. Se trataba, pues, de preguntarse en el hacer sobre quién es el dueño de la memoria, quién la imprime y quién la conserva.
Rini Templeton muestra el trabajo de la artista militante –pero también solidaria, generosa y comprometida con las personas– cuyas imágenes siguen y seguirán circulando libremente desde la plataforma RiniArt, al servicio de las causas sociales y en busca de mejorar la calidad de vida, defender los derechos fundamentales, y promover la justicia y la igualdad. Los dibujos apuntados en aquellas libretas nos invitan a tener presente el “Love y venceremos”, como decía Rini Templeton, siempre en pie de lucha, construyendo y defendiendo lo común. Ya lo escuchamos más recientemente en boca de Benito Martínez, conocido como Bad Bunny: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Inserción en Imágenes: 1 de julio de 2026.
[1] Doctora en Historia del Arte por la UNAM e investigadora asociada del Instituto de Investigaciones Estéticas. Su trabajo se centra en el estudio del arte moderno de los siglos XIX y XX en México, y las redes de las mujeres artistas del siglo XX.
[2] Algunos que han escrito sobre el asunto son Jacques Derrida, Mal de archivo. Una impresión freudiana (Madrid: Editorial Trotta, 1997); Suely Rolnik, “Furor de archivo”, Revista de Artes Visuales Errata, núm. 1: “Arte y archivos” (abril de 2010): 38-53; Okwui Enwezor, “Archive Fever: Photography between History and Monument”, en Archive Fever: Uses of the Document in Contemporary Art (Nueva York/Göttingen: International Center of Photography, 2008), 11-12; y Hal Foster, "An Archival Impulse", October, núm. 110 (otoño de 2004): 3-22.
[3] Kate Eichhorn, The Archival Turn in Feminism (Philadelphia: Temple University, 2013), 2.
[4] Agradezco a Elva Peniche la complicidad para esta nota y, sobre todo, su gran labor de investigación dentro del Centro de Documentación Arkheia.
[5] Así lo recuerda John Nichols en su “Prólogo/Foreword” a Donde hay vida y lucha. El arte de Rini Templeton/Where there is Life and Struggle. The Art of Rini Templeton (México/Seattle: Centro de Documentación Gráfica Rini Templeton/The Real Comet Press, 1988), 13.
[6] Cristina Rivera Garza, Escribir con el presente: archivos, fronteras y cuerpos. Discurso de ingreso (México: El Colegio Nacional, 2023), 57.
[7] De ahí que la Universidad Autónoma Metropolitana decidiera hacer una edición propia que recupera las enseñanzas de Rini Templeton por iniciativa de un amigo suyo, el también artista Mauricio Gómez Morín. Véase Rini Templeton, Folleto de folletos. Nueve pasos para preparar impresos y un anexo contra la desesperación (México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2023).


