Ulises Carrión, artista y teórico del libro

Gabriela Betsabé Miramontes Vidal*
gbetsabe@unam.mx

Casa del Lago, Ciudad de México. Foto: Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

LA VIDA DE ULISES CARIÓN (1941-1989) estuvo vinculada siempre a los libros: los libros como objeto de trabajo del bibliotecario de la Casa del Lago, los libros como medio de expresión y manifestación del escritor y del poeta, los libros como objeto de estudio del artista visual. Su desarrollo personal, profesional y artístico ligado al libro le permitió a Carrión teorizar sobre el objeto mismo y analizarlo como contenedor de textos y por tanto de ideas; el libro en manos del artista se reafirma y se le conoce como “libro de artista” y se consolida como el medio idóneo para contener la creatividad del artista: un objeto fácilmente moldeable y maleable, tanto en su formato como en los materiales que lo constituyen; el objeto artístico no dejar de ser, en esencia, un libro.

Si surge el interés por estudiar, abordar, producir, editar, entender o categorizar al libro de artista a partir de cualquier disciplina resulta inevitable leer y encontrarse con las variadas motivaciones de Ulises Carrión.

Durante el desarrollo de su trabajo en Europa, Ulises Carrión concibió un nuevo arte mediante una variedad sorprendente de formas para presentar al libro, desde la morfológica, en la que los textos lucen las suertes del movimiento en un espacio blanco o cuadriculado de la hoja de papel o a partir de los formatos del contorno que ofrece el propio libro y que expresan una experiencia o una idea, hasta el uso de instalaciones o de elementos externos a la materialidad propia del libro, la cual, en conjunto, representa una dimensión para expresar los elementos de su creatividad.

Ulises Carrión también estableció una red multidisciplinaria de artistas de todo el mundo a través del Mail Art, el uso y la aplicación del sistema postal: fue un medio inigualable de “comunicación y distribución artística”.[1] El resultado de esta red fueron obras que posteriormente formarían parte del archivo del artista y que acrecentaron la idea colectiva del arte, la ampliación de la idea de la comunicación y el cruce de fronteras, en ocasiones trasgrediendo las reglas que algunos países establecían para la circulación postal. Tradicionalmente los sistemas de correos de cada país tienen establecidas ciertas medidas, pesos y estándares concretos para la ubicación de datos del destinatario o remitente. El arte correo se formó con el uso y reuso de diversos formatos en el soporte del papel: estampillas, sellos, postales, panfletos y libros de artista.
 

Cartel de la conferencia “Mail Art and the Big Monster”, Galería St. Petri, Lund, Suecia,1979. Archivo Lafuente (http://www.archivolafuente.com).
 

Asimismo, Carrión experimentó con los elementos más avanzados de la tecnología de su tiempo, trabajó mediante aplicaciones en la grabación de videos que le permitieron crear trabajos y sistemas de construcción y deconstrucción de ideas y objetos, en especial de los libros. Notable y a la vez inquietante es el video en el que se muestra un libro que es deshojado por un par de manos anónimas y posteriormente otras manos reúnen las páginas arrugadas en un formato que emula al formato original aunque ya no es el mismo libro: se trata ahora de un documento intervenido conceptualmente y muy distinto al que le dio origen. Carrión se valió de este tipo de procedimientos para conformar repeticiones o reproducciones de un mismo material, mismas que le permitieron desarrollar caminos de ida y de vuelta o bien caminos de líneas trazadas con tinta en curvas ascendentes y descendentes que, al viajar entre las palabras o series numéricas, formaban ramificaciones de encuentro y desencuentro entre esas líneas del texto que originalmente eran parte de una lectura fácil y lineal.
 

Ulises Carrión, Untitled (Numerotations), s. 1. [¿Ámsterdam?], s. f., collage y rotulador de color sobre papel cuadriculado, 15.5 x 21.5 cm [I0 hojas]. Archivo Lafuente (http://www.archivolafuente.com).
 

Hace un año, tuve la oportunidad de visitar Madrid y tenía, como encomienda personal, visitar la biblioteca del Museo Reina Sofía, institución que resguarda importantes colecciones de arte contemporáneo y además libros de artista de España. Me llevé entonces la doble sorpresa de que el día anterior a mi visita había sido el último de la exposición Querido lector. No lea (16 de marzo-10 de octubre de 2016), http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/ulises-carrion. Se trataba, ni más ni menos, de la exposición del trabajo de Ulises Carrión durante su estancia en Holanda (1972-1989). La misma muestra sería montada en 2017 en el Museo JUMEX, en la Ciudad de México (9 de febrero-30 de abril de 2017) https://www.fundacionjumex.org/es/exposiciones/20-ulises-carrion-querido-lector-no-lea. La curaduría estuvo a cargo de Guy Schraenen.
 

Vista de sala de la muestra Ulises Carrión. Querido lector. No lea, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, marzo de 2016. Foto: Joaquín Cortés/Román Lores. Archivo fotográfico del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
 

Las obras-libro de Ulises Carrión en la exposición Querido lector. No lea pasan de los 25 ejemplares y narran el tránsito del artista durante veinte años por el mundo editorial. Lo llamo así porque Ulises Carrión fue un verdadero editor de libros de artista: su teorización sobre esta propuesta documental se reflejó en sus dos librerías-galerías: Other Books And So (OBAS), 1975, y Other Books And So Archive (OBASA), 1980. Ambos espacios tenían como función principal mantener una selección de libros y periódicos de artistas y hacerlos totalmente accesibles al público.

Al escritor y artista visual mexicano Ulises Carrión se le considera el parteaguas en la teorización del libro de artista contemporáneo; a él se debe gran parte de su formalización denominativa y como él mismo los describía: “nolibros, antilibros, pseudolibros, cuasilibros, libros concretos, libros visuales, libros conceptuales, libros estructurales, libros proyecto, libros declaración, libros instrucción”. Existen muchas formas de nombrarlos para su identificación y esto se debe principalmente a la relación que existe entre su aspecto y su contenido. A partir de esos apelativos se ha desarrollado en décadas posteriores una tipología específica para categorizar al libro de artista; se trata de una lista abierta ya que cada día se incrementa con la innovación tecnológica y la incorporación de materiales que no se hubiera pensado usar para la creación de un libro.

De la teorización y experimentación sobre el libro que Carrión desarrolló a partir de su experiencia con ellos, se destaca su manifiesto El arte nuevo de hacer libros (1975), donde, sobre la base de su preparación como escritor, destaca una interpretación personal cuando menciona las características de los textos y del propio libro como objeto. Su definición lo dice todo: “Las obras-libro son libros concebidos como una escritura expresiva, es decir, en los que el mensaje es la suma de todos los elementos materiales y formales.”

Con este marco general, me referiré sólo a algunos de los libros de artista de Carrión exhibidos en el Museo JUMEX puesto que su obra se percibe como un gran sistema donde los libros o los textos son el origen o a veces el fin de un video o de una de sus instalaciones. Se trata, definitivamente, de los protagonistas de su quehacer; en conjunto constituyen un mundo excepcional que exhibe el toque pionero en la obra de este artista.

Carrión partió del uso del formato códex del libro tradicional para construir e idear sus obras. De éste se derivan diversas formas de tal manera que un triángulo o los bordes del libro mermados por él mismo contribuían a dar nombre a sus piezas. Como ejemplo se halla la obra Margins donde cada hoja abruptamente terminada en desgarre, únicamente en su canto, nos da una primera idea del corte azaroso del margen exterior pero cuando todas las hojas se reúnen esos márgenes muestran una perspectiva de color, textura, profundidad, quizá ¿un declive en la misma orilla del mar?, y sin embargo son hojas de papel milimétrico dispuestas en un orden premeditado que recuerda un gusto por lo creciente y decreciente que se aprecia con frecuencia en su obra.
 

Ulises Carrión, Dear reader. Don't read. Colección privada. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid/Joaquín Cortés, Román Lores (Cortesía Fundación JUMEX).
 

Otro libro notable es Double effort, con sólo tres cantos. Este libro presentado en un formato pequeño permite al abrirlo apreciar una dualidad: nuevamente ir o regresar, izquierda o derecha…
 

Ulises Carrión, Margins, Brummense Uitgeverij van Luxe Wekjes, Beuningen, 1975. 1ª ed. Ejemplar firmado y numerado 17/36. Edición manual con sellos de caucho sobre páginas desgarradas. Archivo Lafuente (http://www.archivolafuente.com).
 

Las reflexiones de Carrión en torno al arte siempre retornaron de una u otra forma a su raíz formativa: la literatura, misma que se manifesta en el trabajo con textos y libros. Al respecto, su manifiesto nos hace cavilar en torno a la forma de apreciar esta clase de objetos. En efecto, Ulises Carrión respondió a la pregunta “¿Qué es un libro?”:
        

–Un libro es una secuencia de espacios.

–Cada uno de estos espacios se percibe en momentos diferentes –un libro también es una secuencia de momentos.

–Un libro no es un estuche de palabras, ni un saco de palabras, ni un soporte de palabras.

–Un escritor, a diferencia de la creencia popular, no escribe libros.

–Un escritor escribe textos.

–El hecho de que un texto sea contenido en un libro es resultado, únicamente, de las dimensiones de dicho texto o, en el caso de una serie de textos breves (poemas, por ejemplo), de su calidad.

–Un texto literario (en prosa) contenido en un libro ignora el hecho de que el libro es una secuencia autónoma espacio-tiempo.

–Una serie de textos más o menos breves (poemas y otros), distribuidos en un libro siguiendo un orden cualquiera descubre la naturaleza secuencial de un libro.

–La descubre; quizá la utiliza, pero no la incorpora o la asimila.

–El lenguaje escrito es una secuencia de signos que se expanden en el espacio y cuya lectura ocurre en el tiempo.

–Un libro es una secuencia espacio-tiempo.

–En un principio, los libros existieron como recipientes de textos literarios.

–Sin embargo, los libros, vistos como realidades autónomas, pueden contener cualquier lenguaje (escrito), no solo literario, e incluso cualquier otro sistema de signos.

–El libro puede ser recipiente accidental de un texto cuya estructura es irrelevante al libro: éstos son los libros de las librerías y bibliotecas.

–Un libro también puede existir como forma autónoma y autosuficiente, quizá incluyendo un texto que subraye esa forma, que sea una parte orgánica de esa forma: aquí comienza el nuevo arte de hacer libros.

–En el viejo arte, el escritor no se considera responsable del libro real. Él escribe el texto. El resto lo hacen los sirvientes, los artesanos, los trabajadores, los otros.

–En el arte nuevo, la escritura del texto es sólo el primer eslabón de la cadena que va del escritor al lector. En el arte nuevo, el escritor asume la responsabilidad de todo el proceso.

–En el arte viejo, el escritor escribe textos.

–En el arte nuevo, el escritor hace libros.

–Hacer un libro es actualizar sus secuencias espacio-tiempo ideales mediante la creación de secuencias paralelas de signos, ya sean verbales u otros.[2]
           

Cuando leí por primera vez este manifiesto, mi percepción sobre el mundo del libro, de la escritura y del propio texto cambió. A ello se sumó el goce de apreciar en directo los familiares objetos artísticos, tanta veces contemplados en publicaciones impresas. Estos “objetos”, que habitaron por unos meses, en su lograda disposición, las enormes salas de dos de los más importantes museos de arte contemporáneo en el mundo, ayudan a entender de manera integral y diferente las motivaciones del teórico del libro en lo que respecta a su legado artístico documental. Esos enunciados cortos pero definitivos permiten una reflexión que no es común que surja en las personas que de alguna manera trabajan con libros. Constituyen ideas que pueden ser el inicio de un proceso intelectual creativo que es sin duda un logro de Carrión.

Parte del archivo de Ulises Carrión puede consultarse en el Archivo Lafuente en España: http://www.archivolafuente.com/es/fondos-y-conjuntos/fondo-ulises-carrion, de donde provienen algunas de las imágenes que acompañan este texto. Los documentos de Ulises Carrión se hallan disponibles en línea.

No cabe duda: Ulises Carrión, para beneficio de los artistas de su generación y de los espectadores posteriores, jamás se separó creativamente del mundo del libro. I
 

Ulises Carrión, Sistemas, Da Costa, Ámsterdam, 1983. 1ª ed., ejemplar firmado y numerado 7/15.

 

*Estudia el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.

Inserción en Imágenes: 13.01.18.

Imagen de portal: Ulises Carrión, Untitled (Numerotations), s. 1. [¿Ámsterdam?], s. f., collage y rotulador de color sobre papel cuadriculado. Detalle. Archivo Lafuente (http://www.archivolafuente.com).

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[1] Ulises Carrión 1941-1989, consultado en febrero de 2017. <http://www.museodeartecarrillogil.com/coleccion/artistas-de-la-coleccion....

[2] Ulises Carrión. “El arte Nuevo de hacer libros = the new art of making books”. En Libros de artista = Artist' books. Madrid: Turner, 2003. p. 311.