Templo y ex monasterio de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas

Luis Vargas Santiago*
vargasluis@comunidad.unam.mx

 

Templo de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Cómo llegar

El templo y ex monasterio de Santo Domingo de Guzmán, de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, se ubica en el Centro Histórico de esta ciudad, a una hora de la capital del estado, Tuxtla Gutiérrez. Partiendo de la Catedral, el visitante puede caminar tres cuadras por el Andador Eclesiástico –calle 20 de Noviembre–, en dirección norte hasta el actual Museo de los Altos de Chiapas.[1]

 

Historia

San Cristóbal de las Casas fue fundada en el Valle de Gueyzacatlán el 31 de marzo de 1528 con el nombre de Villa Real. Se le otorgó el grado de ciudad el 7 de julio de 1536, fecha en que el conquistador Diego de Mazariegos cambió su nombre por el de Ciudad Real, en honor a su ciudad natal en España. Tras la anexión de Chiapas a México, el 14 de septiembre de 1824, la ciudad tomó su nombre actual del patrono del lugar, San Cristóbal, y del defensor de los indígenas, fray Bartolomé de las Casas.

El templo de Santo Domingo de Guzmán fue la primera iglesia barroca construida y la más importante de las edificaciones dominicas en Chiapas. La orden dominica se encargó de evangelizar a la mayor parte de la población indígena chiapaneca. Su hegemonía frente a otras órdenes religiosas, en la anteriormente llamada Capitanía General de Chiapa y Guatemala, fue absoluta. El arribo dominico a San Cristóbal se dio el 12 de marzo de 1545, tras un largo viaje desde Salamanca, España. Los frailes de la orden constituyeron la provincia dominica de San Vicente de Chiapa y Guatemala. Su llegada a San Cristóbal fue problemática, pues los encomenderos no veían con buenos ojos el trabajo de conversión con los indios. Finalmente y tras un año de negociaciones, se llegó a un acuerdo pacífico el 27 de octubre de 1546. En ese mismo año se otorgaron seis solares para la construcción de lo que sería la primera iglesia y el primer monasterio, mismos que tendrían múltiples modificaciones a lo largo de la época virreinal. Sobre dichos terrenos se erigió lo que es la actual sede del complejo dominico, al norte de la ciudad colonial; colindaban con el Cerro de la Cruz –hoy barrio de El Cerrillo– y con el antiguo camino a Chamula –hoy calle Real de Mexicanos–. Se afirma que en posteriores expansiones la propiedad llegó hasta el río Amarillo.

En tanto se construían la iglesia y el monasterio, los dominicos se instalaron en una casa provisional de bajareque el 13 de noviembre de 1546. Dicha edificación se derrumbó a causa de las lluvias a principios de 1547.

Hoy en día, el visitante puede observar en el sotacoro del templo el único testigo de esa etapa constructiva, una placa conmemorativa de la colocación de la primera piedra del inmueble el 19 de enero de 1547 por el obispo de Guatemala, Francisco Marroquín.

La fase constructiva inicial se desarrolló con dinero de la Corona; el arquitecto fue fray Pedro de la Cruz. Para 1550 los recursos se habían agotado y la obra detenido, razón por la cual los dominicos solicitaron un nuevo apoyo de los Reyes Católicos. Así, el 27 de octubre de 1550 se emitió un despacho donde se ordenaba concluir el monasterio y la iglesia con la “humildad” constructiva necesaria. Los gastos corrieron por cuenta de la Corona, los encomenderos y los indios de la provincia, en partes iguales. Es importante mencionar que el 24 de octubre de aquel año los dominicos obtuvieron la propiedad de una parcela adicional, concedida por el Ayuntamiento. En 1551 se terminaron las primeras obras. En 1555 se otorgaron más terrenos para la expansión del complejo.

Por una crónica de 1563, año en que cayó un rayo en el predio, se sabe que la iglesia incluía un presbiterio y estaba techada con un artesón de par y nudillo. Otro dato con que se cuenta es que en 1582 se construyeron los dormitorios del monasterio.
 

Claustro. Ex convento de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Salvador Toscano, ca. 1948, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Hay una ausencia de información acerca de las transformaciones que sufrió el complejo durante las siguientes décadas. Al parecer no hubo noticias sobre la construcción hasta 1698, año en que se dio a conocer que el monasterio y la iglesia estaban concluidos. Esto significa que desde entonces presenta una apariencia similar a la de ahora. No obstante, arquitectos-restauradores de la edificación infieren que en algún momento posterior se decidió ampliar el brazo sur del crucero donde actualmente se localiza la Capilla del Rosario. Cabe señalar que los materiales empleados en el complejo son el adobe, la cal, la teja y la mampostería –elaborada esta última con la escasa piedra de la región.

Gracias a un documento de 1735 resguardado en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal se conoce otro dato relevante, parte de la historia del inmueble. En el escrito quedó registrada la queja de un “honorable coleto” que argüía que los dominicos habían gastado treinta mil pesos en la ostentosa construcción, y con malicia comentaba que estos fondos eran producto de los juegos de azar que los frailes practicaban echando mano de las limosnas.

Durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867), sus simpatizantes en San Cristóbal emplearon la iglesia de Santo Domingo como una sede para su causa, pues vieron en las dos águilas bicéfalas representadas en la fachada el símbolo de los Habsburgo –dinastía monárquica gobernante en España y sus territorios hasta el siglo XVII–. Tal situación provocó el encono de los liberales, quienes bombardearon la iglesia en 1864.

El templo y convento de Santo Domingo han sido poco estudiados en lo que respecta a los periodos de la República restaurada (1867-1876), el Porfiriato (1876-1911) y la Revolución mexicana (1910-1917). Con todo, es posible que la construcción haya sido usada como cuartel militar, tal como ocurrió con otros inmuebles en el país a raíz de la ley de desamortización de los bienes eclesiásticos (1856). Lo que sí se sabe con seguridad es que el monasterio fungió como cárcel en la primera mitad del siglo XX, del mismo modo que ocurrió con el monasterio de La Merced, situado al suroeste de la Catedral. En la actualidad, el templo de Santo Domingo de Guzmán continúa a cargo de la orden dominica y diariamente se ofician misas.

 

Recorrido

El atrio. Como consecuencia de una formación natural, el atrio se halla elevado con respecto a las calles y la Alameda de Utrilla que lo circundan; se llega a él por una escalinata ubicada al frente de la fachada del templo. La elevación impidió que el complejo padeciera las innumerables inundaciones que a lo largo de la historia se han dado en San Cristóbal de las Casas. En el lado sur del atrio se localiza una terraza que mira hacia la Alameda y el templo de la Caridad.

Fachada. La fachada que podemos ver en el presente se encuentra superpuesta a una más antigua correspondiente a la primera etapa del edificio. La fachada resulta exuberante y es uno de los mejores ejemplos del barroco latinoamericano. Se le ha comparado con diversas portadas de construcciones del Altiplano central del país y guatemaltecas. Las figuras que presenta se modelaron en argamasa.

Su diseño consta de tres calles (segmentos verticales), la central más ancha que las laterales, y tres cuerpos (segmentos horizontales) con diferentes tipos de columnas cada uno. Todas estas columnas son variaciones del estilo salomónico.

Es importante señalar que la fachada conjuga elementos arquitectónicos, escultóricos y decorativos en bajo y alto relieve como un mensaje emblemático para la historia local, pues recordemos que éste era el templo dominico de mayor importancia en la entidad y desde él se decidían los rumbos evangelizadores para las diferentes poblaciones a cargo de la orden. Los artífices indígenas recrearon una semblanza de la historia y el santoral dominicos en San Cristóbal. Se representó en el nicho central del tercer cuerpo, flanqueado por dos águilas bicéfalas, al padre de la orden, santo Domingo de Guzmán; y en el resto de la fachada a otros santos, santas y doctores dominicos (san Jacinto, santa Rosa de Lima, santa Catalina de Siena, san Vicente Ferrer, santo Tomás de Aquino, etcétera). Si bien gran parte de los rostros de este conjunto estatuario se ha perdido, es viable intentar reconstruir el santoral, gracias al código iconográfico presente en otras fachadas del país. En el pináculo de la fachada, debajo del escudo de la orden dominicana, representado por la flor de lis, se encuentra la única santa que no es dominica, santa Catalina Mártir; fue la forma de celebrar que el día de su fiesta, el 25 de noviembre de 1546, la diócesis de la ciudad se reconcilió después de severas disputas eclesiales internas.

La escultura de santa Rosa de Lima, personaje canonizado en 1671, constituye una pista para saber la fecha de elaboración de la fachada. Gracias a ella se puede asegurar que la portada no fue construida hasta finales del siglo XVII. Otro aspecto que también llama la atención es la ausencia de la figura de san Francisco de Asís; de acuerdo con una tradición, debería estar presente en la portada como símbolo de hermandad entre las órdenes dominica y franciscana. No obstante, en este templo el lugar de Francisco de Asís lo ocupa el símbolo jesuita IHS. Tal hecho se debe a la importante relación que, en tiempos del último obispo dominico, Francisco Núñez de la Vega (1682-1698), se mantuvo con la Compañía de Jesús, que tuvo su sede al sur de la Catedral, en los terrenos de lo que hoy es la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas. El grado de relación fue tan estrecho que el mencionado obispo fue enterrado en el templo jesuita de San Agustín.

Asimismo, se pueden encontrar diseños geométricos, vegetales, zoomorfos y simbólicos, mismos que dotan a la fachada de gran exuberancia. Buena parte de estas formas son de marcado estilo popular.
 

Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Elisa Vargaslugo, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

 

Planta de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas. Tomada del libro Chiapas monumental, de Juan B. Artigas. Foto: Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Templo: interior. La construcción actual presenta el ancho y, probablemente, la longitud originales de la primera nave. Su planta es en forma de cruz latina. La edificación se encuentra emplazada en sentido oriente-poniente, tal como la mayor parte de los templos del siglo XVI. El piso de madera del inmueble conserva partes originales. Un elemento distintivo de Santo Domingo es el trabajo de bóvedas de medio punto dispuestas en la nave central, el presbiterio y la capilla del Rosario. Dicha característica resulta destacable por tratarse de un caso inusitado dentro de la arquitectura chiapaneca, la cual, como consecuencia del alto grado de sismicidad de la región, utiliza mayormente techos a dos aguas cubiertos en el interior por artesonados. Esto puede verse en la Catedral de San Cristóbal. Edificios coloniales de Antigua, Guatemala, ciudad estilísticamente semejante a San Cristóbal, sí tienen bóvedas de cañón, aunque la mayoría se han dañado seriamente en distintos temblores. Destaca al respecto e1 de 1773, año en que la ciudad fue abandonada y la capital traslada a la actual ciudad de Guatemala.

La bóveda de la nave y el presbiterio poseen siete arcos transversales, así como un sistema de iluminación interior, poco usual, mediante ventanas rectangulares enmarcadas por pilastras y frontones triangulares de estuco, protegidas por un barandal o balaustrada de madera. En los muros que sostienen la bóveda central se observa una serie de pilastras con capiteles y entablamento de molduras profusas. El coro, ubicado a la entrada del templo, está formado por un entresuelo sostenido por una bóveda de perfil elíptico. Aún se conserva el órgano virreinal del templo. Asimismo, el inmueble posee una cúpula con linternilla y balaustrada sostenida por tambor y pechinas en la zona del crucero, y otra de menor tamaño en el brazo sur del templo, empleado como capilla de la Virgen del Rosario.
 

Capilla de la Virgen del Rosario, Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Los muros interiores del templo están recubiertos casi en su totalidad por paneles de madera. Presentan, además, ocho retablos salomónicos estofados en oro. Estas obras se localizan entre las pilastras de la nave, siguiendo la disposición del santoral dominico –parcialmente alterado en la actualidad–, y conjugan la escultura –en su mayoría de origen guatemalteco– con la pintura religiosa, esencialmente producción de los gremios de artistas locales. Los retablos de la capilla del Rosario están ornamentados con oro y plata. En el retablo del muro poniente destaca la magnífica escultura central de la Trinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo) en forma de Piedad. Dicha pieza es una excelente talla en madera estofada y encarnada con el característico realismo y colorido de la escultura guatemalteca. El púlpito colocado en la pilastra noroeste del crucero parece surgir de entre los muros y es uno de los pocos ejemplares de su tipo en Latinoamérica; destaca por los motivos vegetales laberínticos y por su forma de cáliz. El altar mayor de estilo neoclásico es posterior al resto del conjunto, en razón de que desde finales del siglo XIX fue una práctica común la sustitución de retablos y altares barrocos por neoclásicos.
 

Escultura de la Trinidad en forma de Piedad, iglesia de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Elisa Vargaslugo, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Templo: exterior. Al haber bóvedas de piedra se hace necesario reforzar los muros, por lo que este templo posee pilastras en el interior y contrafuertes en el exterior, mismos que incluyen remates verticales en forma de garitones de almenas. Los muros son de mampostería y están aplanados y estucados. En el muro lateral sur se encuentra una disposición muy interesante de pequeños campanarios arcados y de merlones piramidales. Sobresalen, asimismo, las columnas de la puerta lateral con sus acalanaduras horizontales y columnas salomónicas adosadas. Estas pilastras son únicas en la ciudad y recuerdan las pilastras de estilo guatemalteco. Actualmente, los muros de la iglesia lucen una pátina consecuencia del paso del tiempo, las lluvias, el propio medio ambiente y las diferentes capas de pintura que se les ha dado. No obstante, vale la pena recordar que durante la época virreinal la construcción debió estar pintada con colores variados, algo similar a lo que se aprecia en la fachada del templo, restaurada en 2006. En el costado sureste se ubica la casa cural de reciente construcción.
 

Iglesia de Santo Domingo, retablo lateral izquierdo, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Elisa Vargaslugo, ca. 1954, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

 

Iglesia de Santo Domingo, púlpito, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Guillermina Vázquez Ramírez, ca. 1955, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Monasterio. Dispuesto al norte de la iglesia, consta de tres crujías de dos plantas en torno a un patio de doble arquería en los cuatro costados y con un pozo central. La crujía que da a la entrada del templo posee una arquería doble con corredor hacia el exterior. Desde el patio pueden observarse las bóvedas del templo y la majestuosa parte posterior de la fachada donde están labrados relieves de estuco del escudo dominico, leones, ángeles, la Virgen de Guadalupe y pilastras en forma de lira, coronadas por una típica cruz de orfebrería sancristobalense. Los techos del monasterio son de armaduras de madera recubiertas con tejas. A las afueras del inmueble se encuentra la pequeña capilla dedicada a fray Bartolomé de las Casas.

En la actualidad, este espacio alberga el museo histórico de la ciudad, conocido como Museo de los Altos de Chiapas (INAH). Cuenta con colecciones de tipo histórico, artístico, arqueológico y etnográfico, dentro de las que destacan los textiles mayas. Asimismo, el visitante podrá ver objetos de los diferentes barrios de la localidad y piezas del templo y el ex monasterio.

 

Glosario

Almena: coronamiento dentado de un muro. Su origen es árabe y fue ampliamente usado en las fortalezas medievales.

Antigua, Guatemala: primera capital de la Provincia de Chiapa y Guatemala, establecida en el siglo XVI con el nombre de Santiago de los Caballeros del Reino de Guatemala. Se ubica en el departamento de Sacatepéquez, área central de Guatemala, a 45 km de la actual capital. Su arquitectura, esencialmente barroca, surgió con características propias y adaptaciones acordes a las condiciones sísmicas del área. Influyó altamente en la arquitectura de San Cristóbal de las Casas, que se encontraba en la época virreinal dentro de su jurisdicción.

Arco: elemento constructivo de sostén, generalmente curvo, que según su forma y función recibe distintos nombres.

Arco de medio punto: de un solo centro y semicircular.

Argamasa: tipo de mortero empleado como material de construcción en albañilería, formado de cal, que actúa como conglomerante, arena y agua, que al secarse adquiere una constitución muy dura pero menor que la del hormigón.

Arquitrabe: parte interior del entablamento sobre el que descansa el friso y que apoya directamente sobre la columna.

Artesonado: techo decorado con artesones o casetones. Conjunto de piezas metálicas o de madera que unidas entre sí sostienen la cubierta o techumbre de un edificio.

Artesonado de par y nudillo: a dos aguas a la que se añaden vigas horizontales de par en par llamadas nudillos.

Atrio: explanada exterior al templo. Durante los años de conquista sirvió como el espacio de evangelización por antonomasia, pues los indígenas no se sentían identificados con los cultos realizados en interiores.

Bajareque: sistema constructivo basado en muros de lodo, caña y paja, aplanados a la cal, y techos de palma sobre maderos sujetados por postes esquineros.

Balaustrada: barandilla formada por pequeñas columnas o balaustres, con una función decorativa, de cerramiento o protección.

Barroco latinoamericano: estilo artístico que se desarrolla en Europa en el siglo XVII y primera mitad del XVIII y cuya característica general es que se opone a lo clásico. En Latinoamérica este estilo es mestizo, pues conjuga los lenguajes europeos con los indígenas. Tiene como características el movimiento, volúmenes entrantes y salientes y el horror al vacío.

Bóveda: cualquier tipo de cubierta curva o arqueada.

Bóveda de cañón corrido: formada por la proyección de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal.

Capilla: espacio que forma parte de una iglesia y suele estar dedicado a un santo patrón. El término procede del nombre del lugar donde se guardaba la capa o capella de san Martín de Tours.

Capitel: parte de la columna apoyada sobre el fuste que sostiene el arquitrabe o el arco.

Casa cural: residencia de los sacerdotes de un templo.

Claustro: galería cubierta rodeada de arcadas abiertas a un patio o jardín.
 

Ex monasterio y templo de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Pedro Ángeles Jiménez, 2000, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Código iconográfico: estructuración de un programa devocional visual, a partir de imágenes religiosas.

Coleto: forma coloquial de nombrar a los pobladores de San Cristóbal de las Casas.

Columna: soporte cilíndrico formado por un base, un fuste o cuerpo y un capitel.

Contrafuerte: elemento constructivo adosado al muro de un edificio para sostener su empuje.

Cornisa: remate del entablamento a manera de moldura volada a veces sostenida por ménsulas.

Coro: en la iglesia, zona reservada al clero. Situada generalmente en el centro o al inicio de la nave central en una posición elevada como ocurre en el templo de Santo Domingo.

Crucero: nave transversal al eje longitudinal de la iglesia de planta de cruz griega o latina.

Crujías: pasillo que da acceso a las zonas laterales de un edificio. Cada una de las partes principales en que se divide la planta de un edificio.

Cúpula: bóveda semiesférica que se eleva sobre un espacio cuadrado y pasa a uno semicircular por medio de trompas o pechinas. La más común es la de media naranja o semiesférica.

Diócesis: distrito o territorio cristiano en que tiene y ejerce jurisdicción eclesiástica un prelado: arzobispo, obispo, etcétera.

Entablamento: elemento de carga horizontal de los órdenes arquitectónicos clásicos (dórico, jónico, corintio, toscano) y sus derivaciones. Incluye el arquitrabe, el friso y la cornisa.

Escultórica guatemalteca: inspirados en modelos andaluces, los escultores antigüeños alcanzaron elevadas cotas de calidad durante los siglos XVII y XVIII, con lo que se convirtieron en una de las mejores escuelas virreinales americanas en este rubro. Se caracteriza por la riqueza policroma; además, el uso de orfebrería ornamental, el tratamiento individualizado de las obras y el cuidado en el plegado se combinan con el uso de postizos, como ojos de cristal o pestañas naturales, para obtener un mayor verismo y conseguir gran finura en los acabados.

Estofados: técnica escultórica barroca utilizada para marcar los pliegues de las vestiduras de las imágenes. Proviene de la palabra italiana stoffa, cuyo significado es tela rica. El material principal es el pan de oro, pan de plata o pan de cobre, láminas que imprimen estas tonalidades sobre las superficies.

Estuco: es una pasta de yeso, yeso-cal o cal, sola o mezclada con otros materiales que permite enlucir las paredes sin necesidad de la pintura, consiguiéndose acabados marmóreos. Del italiano stucco, es una forma de terminación o decoración de paredes y techos, interiores o exteriores, basada en pinturas y diferentes tipo de mortero, que permite la obtención de diferentes texturas. Dada su versatilidad, se adapta a cualquier tipo de construcción o época. Además de una función decorativa, refuerza el muro y lo impermeabiliza.

Fachada: portada principal del exterior de una construcción que no deja ver la estructura del edificio; incorpora un cuerpo superior decorativo que no se corresponde, en el interior, con la estructura del edificio.

Frontón: triángulo que decora una fachada, ventana o pórtico. Su interior suele ir decorado y se denomina tímpano.

Garitón: derivación de un garita o especie de puesto de vigilancia usado en algunas fortificaciones.

Gremio: asociación de artesanos que incluye a maestros que podían dirigir el oficio e instruir aprendices, oficiales que cobraban un sueldo, y que podían pasar a maestros haciendo una obra maestra, y aprendices que no cobraban sueldo. Son formados para proteger los intereses mutuos, mantener los estándares de las manufacturas y mantener un código ético en la manufactura. Nadie podía realizar un trabajo sin el permiso del gremio.

Linternilla: remate de una cúpula por donde entra la luz.

Mampostería: aparejo formado por guijarros o piedras poco labradas dispuestas de forma irregular y unidos con argamasa y separada a tramos por bandas de ladrillos a modo de cintas.

Merlón: elemento superior de un muro a manera de almena. En construcciones defensivas se dejaba un espacio entre cada uno de estos elementos arquitectónicos en donde se disponían cañones o proyectiles. En la arquitectura religiosa su presencia es ornamental y simbólica.

Nave central: espacio principal en el interior de un edificio, generalmente una iglesia, que tiene cubierta propia y está delimitada por columnas, pilares o muros.

Neoclasicismo: movimiento estético que sustituyó al barroco y que vino a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración, cuyos efectos se estaban produciendo en la filosofía desde mediados del siglo XVIII y consecuentemente se habían transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Rescata los órdenes grecorromanos.
 

Templo de Santo Domingo de Guzmán, portada lateral, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Cecilia Gutiérrez Arriola, ca. 2000, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
 

Orden salomónico: basado en la columna homónima de forma retorcida o que sube en espiral mediante helicoides. Principalmente usado en el barroco.

Pechinas: triángulo esférico que hace posible el paso de la planta cuadrada a la circular de la cúpula o bóveda de media naranja.

Pilastras: pilar adosado total o parcialmente a un muro. Puede presentar los mismos elementos que la columna y ceñirse a los órdenes arquitectónicos clásicos.

Pináculo: remate piramidal muy puntiagudo, con ganchos y otros detalles de embellecimiento de los contrafuertes.

Planta: dibujo de un edificio presentado en sección horizontal. La planta de cruz latina es la que imita la cruz de Cristo, de brazos o naves desiguales.

Presbiterio: en la iglesia es el lugar donde se sitúa el altar mayor, reservado al clero y separado de la nave de la misma.

Púlpito: plataforma elevada en las iglesias desde la que se predica. Dispone de antepecho o pretil y tornavoz o sombrero superior.

Retablo: conjunto de figuras pintadas o talladas que representan en serie una historia o suceso. Está formado por un cuerpo inferior horizontal llamado banco o predela, varios cuerpos verticales llamados calles que horizontalmente se dividen en pisos y un remate que protege todo el conjunto llamado guardapolvos; también puede estar coronado por un ático.

Sotacoro: parte baja del coro, donde generalmente se guarda la pila bautismal.

Tambor: cuerpo cilíndrico o poliédrico donde descansa la cúpula.

Techumbre: estructura de cubierta o parte superior de un edificio.

Vano: espacios huecos (puertas y ventanas) de un edificio.

 

Para leer más

Álvarez, fray Jesús H., “La aventura de descubrir el templo de Santo Domingo”, San Cristóbal de las Casas, antigua Ciudad Real, 450 aniversario de su fundación, San Cristóbal de las Casas, 1978.

Artigas, Juan Benito, Chiapas monumental (veintinueve monografías), Universidad de Granada, España, 1997.

—, La arquitectura de San Cristóbal de las Casas, UNAM, Gobierno del Estado de Chiapas, México, 1999.

Aubry, Andrés, San Cristóbal de las Casas. Su historia urbana, demográfica y monumental, Instituto de Asesoría Antropológica para la Región Maya, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 1991.

—, “Los retablos barrocos de Chiapas”, en Anuario 1998 de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, UNICACH, Chiapas, 1998.

Markman, Sydney David, Arquitecture and Urbanization in Colonial Chiapas, The American Philosophical Society, Filadelfia, 1984.

, San Cristóbal de las Casas, Patronato Fray Bartolomé de las Casas, AC, 3a. ed., San Cristóbal de las Casas, 1990.

Maza, Francisco de la, “Arte colonial en Chiapas”, en Ateneo, núm. 8, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1956.

Remesal, fray Antonio de, De la historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, de la Orden de Nuestro Glorioso Padre Santo Domingo, impreso en la Tipografía Nacional, Guatemala, 1926.

Santiago Cruz, Francisco, “San Cristóbal de las Casas, el encanto de sus muros centenarios”, San Cristóbal de las Casas, antigua Ciudad Real, 450 aniversario de su fundación, San Cristóbal de las Casas, 1978.

Sepúlveda, Roberto (coord.), Arte virreinal y del siglo XIX de Chiapas, CONACULTA, CONECULTA, Chiapas, 2000.

Torre, fray Tomás de la, Desde Salamanca, España, hasta la Ciudad Real, Chiapas. Diario del viaje 1544-1545, Pról. y notas por Franz Bloom 1944-1945, Gobierno Constitucional de Chiapas, Chiapas, 1974.

Toscano, Salvador, “Chiapas, su arte y su historia coloniales”, en Anales del Instituto del Investigaciones Estéticas, núm. 8, IIE, UNAM, 1948. I
 

Ex convento de Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Pedro Ángeles Jiménez, 2000, Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

 

*Investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

 

Inserción en Imágenes: 08.01.19.

Imagen de portal: Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, retablo lateral derecho, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Foto: Archivo fotográfico del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

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[1] El presente texto se basa en los trabajos de fray Jesús H. Álvarez, Juan Benito Artigas, Andrés Aubry, Sydney David Markman, fray Antonio de Remesal, Francisco Santiago Cruz, fray Tomás de la Torre y Salvador Toscano.